Te desvaneces,
día a día te va cubriendo un velo.
Parecía ayer
cuando me ahogaba en tu cuello
y repetía el error
de caerme en tus ojos inciertos.
Peces del silencio,
en otras épocas nadaban a contracorriente,
hoy cenan el concierto
de chasquidos de metal que enfrían
mi dieta de doce raciones
de ciento sesenta y una kilocalorias,
mis ganas de alimentarme
de despertares al socuello de tu risa.
Jugué al juego con unas reglas
en las que yo siempre perdía,
tiré los dados, intente ganar,
como un camaleón, desaparecías.