Hace años que no recuerdo nada,
como una enfermedad.
Hablo con la pared,
me responde:
«Son cosas de la edad».
Meses respirando polvo,
¿dónde está mi dignidad?
Rehuyo de este mundo.
Rehuyo de todos los mundos.
Solamente busco el olor de la tinta,
el resto,
se disuelve en esperanzas,
malas decisiones, andanzas,
que resultaron vacías.
Muros que susurran
voces chocando en mi cabeza,
ladrillos a los que pregunto
y no obtengo respuesta.