De estos dejes me apaño,
con tu figura marcada
sobriamente en mi hipotálamo,
con tu hiriente bala
tejida con los lienzos
de un hombre ciego.
Viento que susurra y caigo,
dime si partes mi ala
de que beberé mi letargo.
Dime si perdí la ganas
de comer tus adentros,
de sudarte en sueños.