Entenderes

Aún no me acostumbro
a la luz de tu luna creciente,
antorcha que anula la oscuridad
incrustada dentro de mi mente,
acrobática escalera blanca
encerrada tras tu poker de diamantes.
Tampoco entiendo el jazmín
que supura tu risa, volver a despertarse,
buscaré bajo tu ombligo
la manera de ocultarme
y en la noche erguida,
como un sonámbulo, buscarte.

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