Confundo los sueños con la realidad,
tan nítidos que hace dos noches
mi hija fue lo más importante
durante 5 minutos, fue verdad.
Así, tu sonrisa me persigue
aunque no volveré a ver la real,
como la obsesión de no olvidar
el olor de tu último abrazo.
No olvidar. No olvidar.
Trataré de emularlo en sueños,
en ese mundo torcido y perfilado
donde aún sigues estando
coloreada en tus dulces trazos.
Mientras en este mundo,
las paredes encogen
a una velocidad de vértigo,
me presionan pecho,
cabeza, rodillas, reflejos.
La tristeza de volar en mis aullidos.
Existió alguna vez esa conversación
que no recuerdo,
son gotas que no puedo distinguir,
delirio y sueño,
no sé crear el mundo sin ti.